VIVIR DESDE EL AGRADECIMIENTO. GRACIAS ES MÁS QUE UNA PALABRA

Un día descubrí que no sabemos agradecer de corazón, desde lo más profundo, desde el alma, sintiendo realmente ese agradecimiento de todo lo que somos y todo lo que hemos aprendido, lo que hemos avanzado, lo que hemos crecido, todas las personas y acontecimientos que nos han hecho grandes.  Situaciones que nos han hecho temblar, pero que al producirnos miedo, nos sacan de nuestras zonas de confort para que continuemos por otro camino, ya que por el que íbamos no es, o no era.

Desde pequeños nos enseñan a decir gracias, pero solamente eso, nos enseñan a decirlo de palabra, no a sentirlo, no aprendemos a agradecer de verdad, sintiéndonos plenos por lo que somos y no por lo que tenemos o dejamos de tener.

En la infancia comenzamos a hablar y nuestros padres nos enseñaban a: ¿Qué se dice? Y nosotros con dos años de edad, respondíamos: Gracias.

Nos regalaban algo, y automáticamente nos decían: ¿Qué se dice?….y nuestra respuesta era: Gracias.

Por eso hemos aprendido a valorar lo material, porque siempre decíamos gracias a algo que nos ofrecían, daban o regalaban, por eso no sabemos agradecer, abriéndonos a sentir más allá de la palabra, más allá de lo material. Nos programan para decir palabras y no en sentirlas. Porque no nos enseñan a sentir, es meramente una educación verbal “de palabra”.

Es por eso que la palabra “gracias” la decimos de forma automática, como el 95% de todo lo que hacemos, pero detrás de una simple palabra hay un millón de sentimientos y emociones si tomamos consciencia.

Desde que descubrí vivir desde el agradecimiento lo hago de forma diaria, en cada momento, porque me hace tomar consciencia y sentir que no necesito nada más. Lloro cada vez que doy gracias, porque fluyo desde el alma, me abro a llorar de felicidad por agradecer, por haber despertado y dejar que a diario brote esa emoción que me hace sentir que estoy viva, que estoy aquí, viviendo el momento presente cada instante.

Agradezco que la vida me regale cada amanecer un nuevo día, lleno de oportunidades, las que yo quiera, porque cada día tenemos el poder de elegir lo que queremos hacer de él.

Agradezco todas las personas que me acompañan a lo largo de ese día, porque forman parte de mí, con su presencia, un beso, un abrazo, una caricia, una mirada, un gesto, un café, o una conversación, y también con su ausencia porque me hace tomar consciencia de lo que significan para mí, lo que las quiero o las echo de menos, decir y expresar lo que siento sin guardarme nada dentro.

Agradezco la familia que tengo y la que elijo cada día, no son perfectos, nadie lo somos, yo la primera, pero es lo que les hace especiales y grandes, porque han sido y son mis maestros.

Doy gracias por poder compartir cada día, (solo hemos venido al mundo a eso), para compartir lo que soy, y lo que tengo. Doy gracias por ser definitivamente yo, desnuda, sin máscaras, sin complementos, sin intentar aparentar algo o alguien quien no soy, sin necesitar nada más. Agradezco todo lo que me ha pasado porque ha sido perfecto, porque es lo que me ha hecho despertar, abrirme al mundo, a sentir, a abrazar momentos, instantes y personas desde el alma y a expresarme en total libertad, a experimentar paz y plenitud, que solo se logran con nuestra libertad emocional.

Agradezco todo mi aprendizaje, el que me han dado o enseñado desde pequeña, aunque a día de hoy no quede mucho o casi nada de él en mí ser, porque cada día aprendemos cosas inmensas y tenemos el poder de elegir lo que nos sirve y lo que ya no. Cuando tomamos consciencia y atención plena, estamos aprendiendo de todas las personas y situaciones que nos ocurren a diario, y todas ellas llevan y tienen un mensaje para nosotros, para nuestra vida.

Doy gracias por poder vivir cada día con los “doce sentidos” porque para mí no hay cinco, sino doce: ver, oir, hablar, tocar, saborear, oler, caminar, sentir, reir, llorar, amar y respirar.

La felicidad está en las pequeñas cosas y no en las que buscas fuera.

“Porque los sentimientos también son un sentido”…

Te doy gracias a ti por compartir conmigo estas líneas y por formar parte de mí.

Ahora te invito a que te dediques unos minutos, cierres los ojos, respires, y mientras sientas tu respiración comiences a dar gracias.

Agradeciendo desde el sentimiento y no desde la palabra dejarás que salga a la luz tu verdadera esencia, esa que todos tenemos, todo eso que llevas dentro y así descubrirás que no necesitas nada más que eso.

“Porque la vida es gratitud, todo cambia y te transforma cuando solamente vives desde ahí”

Texto: M.F.S.

VIVIR DESDE EL AGRADECIMIENTO. GRACIAS ES MÁS QUE UNA PALABRA

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