Cómo despertar. La felicidad está en ti

A veces nos suceden cosas que cambian por completo el rumbo de nuestras vidas, y otras en las que no tiene por qué suceder nada para poder despertar del modo automático en el que vivimos. Solamente toma conciencia de lo que te cuento en estas líneas.

Hubo un día en el hospital que tras analíticas y goteros seguía encontrándome mal, estaba agotada, me costaba mantener los ojos abiertos y no me salían ni las palabras, no podía hablar, solo pensar. Mi mente solo cavilaba, y en esa conversación interna de repente me vino a la cabeza: ¿Y si hoy es mi último día?, esa pregunta me paralizó por completo. Empecé a pensar en todos los acontecimientos que me estaban sucediendo en ese momento, y en todos los que me habían hecho llegar hasta los 28 años de edad, en todas las personas que formaban parte de mi vida, y en las que ya no.

En mi mente transcurrían,  vídeos,  imágenes, momentos, memorias, incluso las que un día consideré como “malas”, ese día habían dejado de serlo, y les encontré sentido. Solo podía sentir gratitud, de todas aquellas cosas que me habían sucedido a lo largo de la vida, y hacia todas las personas que habían aparecido en mi camino, las que se quedaron y las que decidieron marcharse.

Agradecí todos y cada uno de esos momentos, los instantes que había vivido junto a todas esas personas maravillosas, por mucho que algunas ya no formaran parte de mí, porque comprendí que me estaban regalando parte de su vida, al pasar tiempo junto a la mía. El tiempo es lo único que no se recupera y sentía gratitud porque de todo y de todos había tenido un aprendizaje.

Porque analizando esos momentos, comprendí que todos tenemos miedos y actuamos desde ahí, lo que me hizo aprender a perdonar realmente. El perdón es la base de la razón, pero para eso hay que perdonar desde el corazón.

Me di cuenta que todos tenemos un ego que habla primero por nosotros, antes de que seamos conscientes y podamos pensar, que vivimos con expectativas, que muchas veces nos convertimos en eso que los demás esperan de nosotros, que tenemos creencias que no sirven para nada, bueno si, para generarnos todavía más miedos, y sobre todo que no vivimos desde el amor, ni lo damos realmente de forma sana.

Tras muchas reflexiones, sentí por primera vez en mi vida paz absoluta, no la había conocido jamás, pero ese sentimiento y quietud me llevaron a pensar tras horas de meditación, que si realmente ese era el día en el que tenía que abandonar este mundo, no me importaba, porque había descubierto algo increíble. Habían florecido en mi ser tantos sentimientos y emociones desconocidas hasta la fecha, que no me preocupaba, porque me sentía plena. Seguían quedando en mi expectativas como viajar y recorrer el mundo o traer al universo a un ser mágico, pero eran simplemente eso, expectativas.

Al  día siguiente me desperté pronto de madrugada, y me hice de nuevo la misma pregunta, ¿y si hoy fuera mi último día, cómo me gustaría que fuera?.  En ese momento me di cuenta que vivimos de espaldas a la muerte y que por eso no vivimos en el momento presente, en el aquí y el ahora, en disfrutar realmente de todos los pequeños detalles, y más aún, de disfrutar de la vida, que es eso que está sucediendo ahora mismo y que no hacemos de ella lo que realmente queremos que sea.

Vivimos creyendo que somos inmortales, porque ni siquiera somos conscientes, la inmortalidad no existe, la única realidad es que nacemos y morimos, el cuándo no lo sabemos, pero es lo que realmente le da vida a nuestras vidas, esa incertidumbre de no saber nunca lo que va a suceder, pero por eso tienes que hacer de cada día el último.

Toma conciencia y pregúntate cada mañana. ¿Y si hoy fuera mi último día, cómo quiero que sea? Y déjate llevar, siente, fluye, vuela, pero sobre todo ama.

Verás que haciéndote esa pregunta, harás de todos tus días el último, tú día a día cambiará por completo, y lo más importante, lo vivirás al máximo realmente.

Hazte esa pregunta cada mañana, y cada noche haz una valoración del día, seguro que todo será positivo, sea lo que sea, sentirás gratitud por todos y todos, si no lo llegas a ver positivo del todo, seguramente tendrá un aprendizaje y habrá sucedido por algún motivo, analízalo.

Comienza un día, que sea hoy antes que mañana, y lánzate a realizar estos ejercicios cada día, porque solo tenemos que agradecer el despertar cada mañana, hay miles de personas que no lo hacen cada madrugada.

Porque la aventura puede parecer arriesgada y peligrosa, pero créeme que la rutina mata, y vivir con el piloto automático en modo ON, es lo único que no nos deja vivir plenamente.

Desde lo más profundo de mi corazón al tuyo.   

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